Cómo trabajamos

Esto es el protocolo: lo que hacemos cuando nos llaman. No es el resumen de encargos anteriores ni una lista de lo que «solemos encontrar». Está publicado entero para que sepas qué va a pasar antes de descolgar el teléfono.

Viene de dos sitios y de un tercero que es nuestro. Las competencias de coaching de equipos de ICF (2020), que exigen acordar por escrito antes de empezar qué información llega a la organización. El modelo CID-CLEAR de Peter Hawkins, que es el estándar de proceso en coaching sistémico de equipos. Y la capa que no está en ninguno de los dos: un intermediario que mira, elige al profesional y responde por él.

Fase 0 · La primera conversación

45 minutos. Sin coste. Siempre con Diego.

No es una llamada comercial disfrazada. Sus siete preguntas están publicadas, así que llegas pensado.

Lo que no se hace aquí: proponer solución, dar precio, ni nombrar herramienta. Quien diagnostica en la primera llamada está vendiendo, no mirando.

Lo que se entrega: un correo en 48 horas con tres cosas — lo que hemos entendido, con tus palabras; qué caminos caben; y qué haría falta para elegir entre ellos.

Una respuesta posible es «no hagas nada todavía». Otra es «esto no es nuestro, busca un abogado laboralista». Se dice aquí para que no parezca cortesía cuando se dice de verdad.

Fase 1 · La mirada

De una a dos semanas.

Es el producto, aunque no lo parezca: lo que se compra aquí es criterio, no horas.

  • Conversaciones individuales de 30 a 45 minutos: con quien dirige y con tres a cinco personas del equipo. En equipos de menos de diez, con todo el mundo — dejar a alguien fuera es la primera señal que el equipo lee.
  • Observación de una reunión real cuando el problema aparece en las reuniones. Se observa; no se interviene.
  • Lectura de lo que ya existe: el organigrama real —no el oficial—, quién decide qué, y qué se intentó antes.

Lo que se acuerda antes de la primera conversación, por escrito

  • Nadie de la empresa sabrá quién dijo qué.
  • Lo que llega a quien paga es un patrón, nunca una atribución.
  • Si algo obliga a romper esa regla —riesgo grave, delito, acoso— se avisa antes de contarlo, y primero a quien lo dijo.

La devolución, en tres días hábiles

Cuatro apartados y ninguno más:

  1. Qué está pasando, en lenguaje de gerente, sin jerga y sin diagnóstico psicológico.
  2. Qué no es — la parte que más ahorra, porque suele desmontar la explicación con la que se llamó.
  3. Qué proponemos, con formato y duración.
  4. Quién entraría y por qué esa persona: perfil, credencial y qué ha hecho antes de este tipo.

Fase 2 · El acuerdo, dos veces

Sin esto no se empieza.

Hawkins lo llama contratar dos veces, y es la fase que casi todo el mundo se salta: el primer acuerdo es con quien paga; el segundo, con el equipo entero, que hasta ahora no ha elegido nada.

Con quien paga, por escrito: los criterios de éxito en términos observables por él —no «mejorar el clima», sino «las reuniones de dirección terminan con acuerdos escritos y alguien a cargo»—; qué informe recibe y cuándo; la revisión intermedia y el derecho a parar sin facturar lo que quede; y un solo interlocutor y una sola factura aunque entren dos profesionales.

Con el equipo, en la primera sesión: qué se ha oído, ya convertido en patrón; qué se va a hacer y qué no; la regla de confidencialidad dicha en voz alta delante de todos, incluido quien dirige; y una pregunta que el equipo tiene derecho a responder: ¿esto es lo que os pasa? Si dicen que no, se reabre el diagnóstico. No se sigue el plan por haberlo firmado.

Fase 3 · La intervención

Ejecuta el profesional elegido. Quien ha mirado no está en la sala.

Eso da independencia al diagnóstico y permite elegir por el caso y no por la agenda de nadie.

La herramienta la decide el caso, no el catálogo:

Lo que aparece en la miradaLo que entra
El equipo no habla de lo que importaCoaching de equipo
Las reuniones no decidenFacilitación y diseño de reuniones
Falta un oficio concretoFormación en habilidades
El grupo no se conoce fuera del trabajoTeam building
Quien dirige no ve lo que haceShadow coaching

Casi siempre entran dos, no una. Y se dice cuál y por qué en la devolución, antes de cobrar nada.

Formatos. Una intervención: una jornada o dos medias jornadas, con acuerdos por escrito el mismo día. Un proceso: de dos a cuatro meses, sesiones cada dos o tres semanas, con revisión intermedia.

Durante todo el proceso Diego coordina: habla con el profesional después de cada sesión, mantiene la relación con quien paga y responde si algo no funciona. La empresa nunca tiene que gestionar a un autónomo.

Fase 4 · La revisión intermedia

A mitad. Con derecho a parar.

Dos conversaciones separadas el mismo día: con quien paga y con el equipo. Se revisa contra los criterios firmados, no contra la satisfacción — que un equipo lo pase bien no es lo que se contrató.

Tres salidas, y las tres se dicen de antemano: sigue igual; cambia —otro formato, otro ritmo u otro profesional, y cambiar de profesional a mitad no es un fracaso, es lo que permite tener red—; o para, y entonces no se factura lo que queda y se entrega igualmente la devolución de lo hecho hasta ahí.

Fase 5 · El cierre

  • Devolución final por escrito: qué se hizo, qué cambió respecto a los criterios, qué queda abierto y qué recomendamos —incluido «no contratéis nada más por ahora» cuando toca.
  • Los acuerdos del equipo, en una página y en sus palabras. Se los queda el equipo, no la dirección.

A quién le decimos que no

Cada no hace más creíble cada sí.

  1. Si es cobertura para un despido ya decidido. Que alguien firme su salida después de un proceso «de desarrollo» no es coaching: es una coartada.
  2. Si quien dirige no va a estar en ninguna sesión. Un equipo no arregla solo lo que su jefe no quiere mirar.
  3. Si el conflicto ya está judicializado. Ahí manda el abogado, y cualquier cosa dicha en una sesión puede acabar en un juzgado.
  4. Si el problema es de caja y no de equipo. Un equipo tenso porque hay dos meses de tesorería no necesita una jornada de trabajo en equipo.
  5. Si lo que aparece es acoso. Se para y se deriva al cauce que corresponda.

Lo que llega a quien paga y lo que no sale de la sala está detallado en Qué se cuenta y qué no.

El primer paso son 45 minutos y no compromete a nada. Las siete preguntas están publicadas, así que llegas pensado.

Hablemos, sin coste

45 MIN · SIN COMPROMISO